Transforma tu relación con el dinero: Descubre el método de organización financiera que está revolucionando los ahorros en Latinoamérica.

Aprende a gestionar tus finanzas personales con el método de los frascos, una estrategia efectiva que promueve el ahorro y el control del gasto en un contexto de inestabilidad económica.

Ahorro cotidiano en pesos chilenos, Imagen generada con inteligencia artificial (ChatGPT / OpenAI) Ahorro cotidiano en pesos chilenos - Imagen generada con inteligencia artificial (ChatGPT / OpenAI)

El método de los frascos se consolida como una estrategia sencilla y efectiva para quienes buscan controlar su economía personal y evitar gastos innecesarios. Cada vez más personas en Latinoamérica adoptan este sistema de origen canadiense, que distribuye los ingresos en seis categorías para mejorar la salud financiera familiar e individual.

Especialistas en educación financiera destacan que asignar porciones específicas del ingreso mensual a distintas áreas permite tomar decisiones acertadas y refuerza el hábito del ahorro. El economista Ricardo Menéndez asegura que "la clave radica en dividir el dinero de manera planificada, evitando compras impulsivas y fortaleciendo el equilibrio económico cada mes".

¿En qué consiste el método de los seis frascos?

T. Harv Eker, conferencista y autor canadiense, impulsó este método como una herramienta para alcanzar la libertad financiera a través de la disciplina y la organización. La técnica establece que cada persona o familia debe distribuir su dinero en seis apartados, físicos o digitales, según estos porcentajes estándar:

  • Necesidades (55%): para cubrir alimentos, vivienda, servicios básicos, transporte y salud.
  • Ahorro (10%): destinado a metas de corto o mediano plazo, fondo de emergencia o pagos extraordinarios.
  • Educación (10%): para invertir en cursos, libros o talleres que aporten al desarrollo personal y profesional.
  • Ocio (10%): dedicado a actividades recreativas y de entretenimiento que ayuden a mantener un balance emocional.
  • Donaciones (5%): para colaborar con causas sociales o familiares, promoviendo la solidaridad.
  • Inversión (10%): orientado a proyectos que generen nuevos ingresos, como pequeños negocios o instrumentos financieros.

Los expertos aconsejan personalizar estos porcentajes de acuerdo con las realidades económicas de cada hogar, priorizando necesidades y ahorro.

Más allá del presupuesto: educación y emociones

Menéndez explica que el método de los frascos no solo ayuda a dividir el dinero sino también a cambiar la relación emocional con las finanzas. "Al asignar un propósito específico a cada peso, se adquiere mayor conciencia del gasto y se controla la ansiedad por el desorden financiero", enfatiza. Este sistema permite que todos en casa, inclusive niños, aprendan sobre planificación, ahorro y generosidad, por lo que es útil tanto en el hogar como en programas escolares y comunitarios.

Beneficios destacados por educadores financieros

  • Claridad presupuestaria: cada rubro tiene un límite exacto, por lo que resulta más fácil mantener el control.
  • Motivación continua: ver los progresos en cada frasco impulsa la constancia.
  • Reducción del endeudamiento: separar el dinero desde el inicio previene el uso de créditos para emergencias.
  • Equilibrio emocional y bienestar: permite disfrutar del dinero sin excesos ni culpa, combinando responsabilidad y satisfacción.

El método de los frascos puede aplicarse de manera flexible, incluso ante ingresos variables o en contextos económicos desafiantes. Ante escenarios de inflación, los especialistas recomiendan recalcular los porcentajes cada mes.

Tecnología y hábitos: cómo implementarlo hoy

Plataformas digitales como Fintonic, Wallet o Revolut simplifican la organización financiera permitiendo crear "subcuentas" virtuales, automatizar la distribución de ingresos y monitorear gastos en tiempo real. Sin embargo, los educadores sugieren iniciar con dinero efectivo o registros manuales para fortalecer la percepción del control antes de pasar a herramientas tecnológicas.

La disciplina y el hábito constante son las claves para que el método de los frascos tenga éxito, más allá del monto exacto dedicado a cada uno. En escenarios de consumo inmediato y deuda creciente, esta estrategia representa una vía práctica y accesible para fomentar valores como la responsabilidad, el equilibrio y la previsión en la administración del dinero.

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